Tecnología e Innovación

Cómo un inventor jubilado y un equipo de estudiantes acaban de salvar 2.000 años de historia perdida

Los científicos utilizan la detección de tinta de plomo y la IA para leer los pergaminos carbonizados de Herculano sin desenrollarlos, desbloqueando una biblioteca de 2.000 años de antigüedad por primera vez.
Cómo un inventor jubilado y un equipo de estudiantes acaban de salvar 2.000 años de historia perdida

Los restos carbonizados de la biblioteca de Herculano parecen trozos de carbón encontrados en el fondo de un pozo de fuego en el patio trasero. Durante siglos, estos pergaminos fueron la máxima tentación histórica. Sabíamos que contenían los pensamientos perdidos de los filósofos epicúreos, pero tocarlos hacía que se convirtieran en polvo. Sobrevivieron a la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. porque fueron fritos instantáneamente por el gas volcánico, lo que convirtió el papiro en carbono puro. Esta preservación es un arma de doble filo. Para leer la tinta, solemos necesitar rayos X para ver a través del material. Pero como la tinta también tiene base de carbono, los rayos X ven carbono sobre carbono. Es como intentar leer un marcador negro sobre cartulina negra en una habitación oscura.

Un nuevo estudio publicado en PLoS ONE revela un avance que cambia esta dinámica. Un equipo diverso de investigadores, liderado por un inventor jubilado y con la participación de estudiantes de secundaria, desarrolló un método para identificar qué pergaminos contienen tinta metálica. Este descubrimiento proporciona una hoja de ruta para el Vesuvius Challenge, una competencia global para leer los pergaminos utilizando inteligencia artificial. Mediante el uso de hardware que se encuentra en los laboratorios de inspección industrial, el equipo encontró una manera de priorizar los documentos más legibles, acercándonos a la recuperación de una biblioteca perdida del mundo antiguo.

La química de un problema de 2.000 años

Los antiguos escribas solían utilizar tinta de negro de humo, que es básicamente hollín mezclado con agua y goma. Este es el problema del carbono sobre carbono que ha estancado el progreso durante décadas. Sin embargo, surgió la teoría de que algunos pergaminos posteriores podrían utilizar tinta que contuviera plomo. Si el plomo está presente, las letras aparecerían brillantes bajo un escaneo de rayos X, de forma muy parecida a como los huesos aparecen brillantes contra el tejido blando. El desafío era demostrar que el plomo estaba allí sin desenrollar el frágil papiro.

Douglas Seiler, un inventor jubilado, abordó el problema con un filtro pragmático. Reunió a un grupo que incluía químicos, arqueólogos y físicos para probar cómo reacciona la tinta a base de plomo al escaneo moderno. El equipo necesitaba saber si un escáner portátil estándar podría detectar estos rastros a través de capas de material carbonizado. Para ello, tuvieron que recrear el antiguo desastre en condiciones de laboratorio.

Construyendo una réplica moderna de un desastre antiguo

El equipo compró papiro egipcio moderno, que todavía se fabrica utilizando técnicas similares a las de la era romana. También obtuvieron tinta tradicional de negro de humo de Japón. Para crear un experimento controlado, añadieron cantidades específicas de nitrato de plomo a la tinta. Luego reclutaron a estudiantes de secundaria para que escribieran en el papiro usando estiletes de caña. Curiosamente, los estudiantes no escribieron filosofía antigua. Inscribieron los pergaminos con citas de Star Wars, la Biblia y programas de televisión de la década de 1960.

Una vez que la escritura estuvo seca, los investigadores colocaron los pergaminos en un horno de alta temperatura. Este proceso carbonizó el papiro y la tinta, imitando el calor volcánico de Herculano. El resultado fue una colección de artefactos modernos que eran química y físicamente casi idénticos a los pergaminos de 2.000 años de antigüedad. Esta base les permitió probar equipos de escaneo sin arriesgar ni un solo documento original inestimable. Mirando el panorama general, esto permitió al equipo verificar exactamente cuánto plomo se necesita para que una letra sea visible para una máquina.

Usando software de baterías para leer filosofía

Bajo el capó, la tecnología utilizada para ver a través de estas réplicas carbonizadas es notablemente similar a la que utilizan los ingenieros para inspeccionar el hardware. El equipo utilizó microtomografía computarizada, una técnica no invasiva que se utiliza a menudo en imágenes oncológicas y control de calidad industrial. Uno de los investigadores, Michael Cyrus Daugherty, adaptó un programa de software diseñado originalmente para inspeccionar los "jelly rolls" dentro de las baterías de iones de litio.

En una batería, el software busca defectos en las capas de metal y productos químicos fuertemente enrolladas. En este proyecto, el software trató el papiro carbonizado como una batería dañada. Desenvolvió virtualmente las capas, aplanando el escaneo 3D en una imagen 2D que un humano puede leer. Cuando los escaneos golpearon la tinta a base de plomo, las letras aparecieron con un alto contraste. Esto confirmó que si un pergamino tiene incluso una pequeña cantidad de plomo, el software moderno puede extraer el texto del ruido digital. La IA actúa como un pasante incansable, escaneando miles de cortes virtuales para encontrar el momento exacto en que una letra se vuelve legible.

Por qué los escáneres portátiles cambian las reglas del juego

Uno de los resultados más prácticos de esta investigación es el uso de escáneres portátiles de fluorescencia de rayos X (XRF). Estos dispositivos son comunes en depósitos de chatarra y laboratorios de pruebas ambientales. Son portátiles y relativamente fáciles de usar. El equipo demostró que un técnico puede simplemente apuntar un escáner XRF a un pergamino carbonizado para determinar si contiene plomo. Este es un cambio sistémico en la forma en que abordamos la arqueología.

En lugar de enviar cada pergamino a un acelerador de partículas masivo para un escaneo costoso, los investigadores ahora pueden examinar la colección en un sótano. Pueden identificar a los candidatos más prometedores para un análisis profundo en cuestión de minutos. Este enfoque simplificado ahorra millones de dólares y miles de horas de tiempo de computación. Para el usuario promedio, esto significa que el ritmo del descubrimiento está a punto de acelerarse. Ya no estamos adivinando qué trozos de carbón escanear; estamos siguiendo un mapa de firmas metálicas.

El impacto más amplio en la ciencia de datos moderna

Este proyecto es más que una victoria para los aficionados a la historia. Representa un cambio fundamental en la forma en que manejamos los datos corruptos. Piense en estos pergaminos como un disco duro corrupto del mundo antiguo. Las técnicas desarrolladas aquí —el desenvolvimiento digital, el entrenamiento de redes neuronales y el análisis de materiales— tienen aplicaciones en campos que van mucho más allá de la arqueología.

En la vida cotidiana, estos mismos algoritmos ayudan a los médicos a identificar tumores en escaneos complejos o ayudan a los fabricantes a encontrar grietas microscópicas en piezas de aviones. El Vesuvius Challenge ha democratizado esta ciencia de alto nivel al hacer públicos los datos. Esto permite que investigadores independientes y aficionados contribuyan al proceso de descifrado. El proyecto demuestra que cuando combinamos hardware industrial con inteligencia colectiva, podemos resolver problemas que antes se consideraban imposibles.

Previsión práctica para la era digital

Al mirar hacia el futuro, el éxito del equipo de Seiler sugiere que nuestra comprensión de la historia es volátil y está sujeta a actualizaciones repentinas. A menudo asumimos que el pasado es un conjunto fijo de hechos que se encuentran en los libros de texto. En realidad, miles de documentos se encuentran actualmente en los sótanos de los museos, esperando el sensor adecuado para hacerlos hablar. La conclusión es que la barrera entre nosotros y el mundo antiguo ya no es la fragilidad física. Ahora es una cuestión de relaciones señal-ruido y potencia de procesamiento.

Usted debe observar cómo estos desarrollos cambian nuestros hábitos digitales. El mismo aprendizaje automático que reconoce una letra griega en un papiro carbonizado es la tecnología que organiza su biblioteca de fotos o predice su próxima compra. Verlo aplicado a un misterio de 2.000 años nos recuerda que estas herramientas son resistentes y capaces de manejar una complejidad extrema. Estamos presenciando el nacimiento de un laboratorio forense digital para la totalidad de la historia humana. Este progreso nos anima a apreciar la mecánica industrial invisible que convierte los datos brutos en historias significativas.

Sources: NIST, PLoS ONE, University of Kentucky, Vesuvius Challenge Project Reports.

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