En una escalada significativa de sus esfuerzos por reconstruir su reputación global, Binance ha amenazado oficialmente con emprender acciones legales contra el Wall Street Journal (WSJ). La medida se produce tras un controvertido informe de investigación publicado por el medio, en el que se alegaba que el mayor exchange de criptomonedas del mundo sigue siendo permeable a los usuarios en jurisdicciones sancionadas, específicamente Irán.
El 24 de febrero de 2026, el CEO de Binance, Richard Teng, confirmó que el exchange había enviado una carta legal formal a la publicación, exigiendo una retractación total y una corrección pública. Este enfrentamiento marca un alejamiento de la estrategia anterior del exchange de llegar a acuerdos discretos, señalando una nueva postura más agresiva bajo el liderazgo de Teng, mientras la empresa intenta superar su turbulento historial regulatorio.
La fricción surge de un informe del WSJ que sugería que los sistemas de cumplimiento de Binance no lograban evitar que las entidades iraníes accedieran a la plataforma. Según la investigación, varias soluciones alternativas —incluido el uso de redes privadas virtuales (VPN) e intermediarios externos— permitieron que fluyera un capital significativo a través del exchange a pesar de las estrictas sanciones internacionales.
Binance ha calificado estas afirmaciones no solo de inexactas, sino de difamatorias. El exchange argumenta que el WSJ ignoró la evidencia documentada de sus robustos protocolos de prevención de lavado de dinero (AML) y de conocimiento del cliente (KYC). En su declaración pública, Teng enfatizó que Binance ha invertido más de 1.000 millones de dólares en su infraestructura de cumplimiento desde el histórico acuerdo de 2023 con las autoridades estadounidenses, convirtiéndola en una de las instituciones financieras más fuertemente supervisadas del mundo.
Para entender por qué Binance está reaccionando con tanta fuerza, hay que mirar hacia atrás en la historia de la empresa. En noviembre de 2023, Binance alcanzó un acuerdo histórico de 4.300 millones de dólares con el Departamento de Justicia de EE. UU. (DOJ), el Tesoro y la CFTC. Un componente central de ese acuerdo fue la admisión de que el exchange no había logrado evitar las transacciones de usuarios en regiones sancionadas, incluidas Irán, Siria y Cuba.
Como parte de ese acuerdo, Binance fue puesta bajo la supervisión de monitores independientes durante varios años. Que el WSJ alegue que estos problemas persisten es más que un dolor de cabeza para las relaciones públicas; es un desafío directo al cumplimiento del exchange con su supervisión federal. Si las acusaciones resultaran ser ciertas, Binance podría enfrentar consecuencias legales catastróficas, incluida la revocación de sus licencias operativas o nuevas multas multimillonarias.
Al amenazar con una demanda por difamación, Binance está entrando en un terreno legal complejo. En los Estados Unidos, el listón para probar la difamación contra una organización de medios es excepcionalmente alto, particularmente para "figuras públicas" o grandes corporaciones. Binance tendría que demostrar que el WSJ publicó información falsa con "malicia real", lo que significa que la publicación sabía que la información era falsa o actuó con un desprecio temerario por la verdad.
Los analistas legales sugieren que la medida de Binance puede tener tanto que ver con la imagen pública como con una victoria en los tribunales. Al adoptar una postura pública, el exchange está señalando a sus usuarios, socios institucionales y reguladores que confía en sus controles internos. Es una apuesta de alto riesgo: un proceso de revelación de pruebas durante una demanda podría obligar a Binance a abrir sus libros aún más, revelando potencialmente vulnerabilidades que preferiría mantener en privado.
La reacción del mercado ante esta postura legal ha sido de observación cautelosa. Si bien el precio de BNB (el token nativo de Binance) se ha mantenido relativamente estable, las implicaciones más amplias para la industria son claras. La era de "moverse rápido y romper cosas" en el mundo cripto ha terminado. Ahora se espera que los principales exchanges operen con el mismo rigor que los bancos tradicionales de Nivel 1.
Este conflicto también resalta la tensión continua entre el periodismo de investigación tradicional y la industria cripto. A medida que las empresas de criptomonedas buscan legitimidad en el mercado principal, se encuentran bajo el mismo microscopio que los gigantes de Wall Street, lo que lleva a un choque de culturas que a menudo termina en el sistema legal.
Para el usuario promedio, la disputa entre Binance y el WSJ sirve como recordatorio de la importancia de la debida diligencia y la seguridad de la plataforma. Mientras se desarrolla la batalla legal, aquí hay algunos pasos que los usuarios deberían considerar:
Los próximos meses serán críticos para Binance. Si el WSJ mantiene su información, podríamos ser testigos de una de las batallas legales más significativas en la historia del periodismo fintech. Por el contrario, si se emite una retractación, serviría como una reivindicación masiva para la visión de Richard Teng de un exchange donde el "cumplimiento es lo primero".
Independientemente del resultado, este incidente subraya una verdad fundamental: en el panorama financiero moderno, los datos y la reputación son las monedas más valiosas. Binance está apostando su futuro al hecho de que sus datos son más precisos que los informes del WSJ.



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