El camino hacia una moneda digital europea soberana se abre paso hoy en la arena política. El Parlamento Europeo votará una enmienda clave que expresa apoyo al proyecto del euro digital del Banco Central Europeo (BCE). Si bien la votación forma parte de un informe anual sobre el trabajo del BCE y no tiene poder legislativo directo, su resultado servirá como un indicador público crucial del respaldo político —o la resistencia— entre los legisladores de la UE a lo que el BCE concibe como la forma digital del efectivo.
Cuarenta y ocho miembros del Parlamento Europeo (MEPs) impulsaron la inclusión del pasaje de apoyo. El resultado de esta medida no vinculante proporcionará un barómetro político esencial, señalando el estado de ánimo en Bruselas a medida que el bloque avanza hacia un período legislativo decisivo que determinará el futuro del proyecto.
La votación de procedimiento de hoy sobre el informe anual del BCE es solo una señal temprana, pero tiene un peso considerable en la narrativa política más amplia. El impulso del BCE por una Moneda Digital del Banco Central (CBDC) ha encontrado un entusiasmo variado en todo el espectro político, con los proponentes defendiendo la autonomía estratégica y los críticos alertando sobre la vigilancia estatal y la disrupción del mercado.
El apoyo al euro digital a menudo se concentra entre los grupos liberales y de centroizquierda, que se hacen eco de la posición del BCE de que la moneda es vital para preservar la soberanía monetaria y reducir la dependencia del bloque de los procesadores de pagos no europeos, como Visa y Mastercard. Por el contrario, la oposición vocal, particularmente de las facciones de derecha, ha cuestionado la propuesta de valor para el ciudadano promedio, sugiriendo que el euro digital es un "proyecto de prestigio político" innecesario que compite con las soluciones existentes del sector privado.
La verdadera batalla legislativa está programada para la primera mitad de 2026, cuando se espera que el Parlamento vote sobre la regulación formal que rige el euro digital. El resultado de hoy proporcionará al BCE una indicación clara de cuánto trabajo queda por hacer para asegurar la mayoría necesaria para esa decisión crítica.
El euro digital se conceptualiza como una contraparte electrónica de los billetes y monedas físicos. Sería emitido directamente por el BCE, con responsabilidad del banco central, lo que garantiza su valor y seguridad. Está diseñado explícitamente para complementar las formas de pago existentes, no para reemplazarlas.
Las características clave que diferencian al euro digital del dinero de los bancos comerciales privados y las criptomonedas incluyen:
Uno de los temas más polémicos en torno al euro digital es la privacidad. El BCE ha enfatizado un enfoque de "privacidad por diseño", prometiendo un nivel de protección de datos sin precedentes en comparación con los servicios de pago digitales existentes.
Fundamentalmente, el euro digital está diseñado para ofrecer un nivel de privacidad similar al del efectivo para los pagos fuera de línea (offline). En estas transacciones de proximidad, los detalles personales solo serían conocidos por el pagador y el beneficiario, sin que se compartan datos con el Eurosistema u otros proveedores de servicios.
Sin embargo, este anonimato similar al efectivo no es absoluto para todas las transacciones:
Más allá de la comodidad para el consumidor, el principal motor del euro digital es geopolítico y estratégico. Actualmente, una mayoría significativa —casi el 70%— de las transacciones iniciadas con tarjeta en Europa son procesadas por empresas no europeas, creando una vulnerabilidad estratégica potencial.
Al establecer su propia vía de pago digital, la UE pretende:
El futuro inmediato depende de la alineación política, con el trabajo técnico del BCE avanzando rápidamente en paralelo. El banco central completó su fase de preparación en octubre de 2025 y ahora se encuentra en la siguiente fase de desarrollo de capacidad técnica.
Si el Parlamento Europeo y el Consejo adoptan la legislación necesaria en el transcurso de 2026, el cronograma del proyecto se acelerará:
| Etapa | Plazo Estimado (Sujeto a la Legislación de 2026) | Acción Clave |
|---|---|---|
| Fase Piloto | Mediados de 2027 | Prueba de la capacidad técnica, la experiencia del usuario y las funcionalidades principales. |
| Disponibilidad para la Emisión | Durante 2029 | El Eurosistema aspira a estar técnicamente listo para una posible primera emisión. |
| Decisión Final | Post-Legislación de 2026 | El Consejo de Gobierno del BCE solo tomará la decisión final sobre la emisión después de que la regulación de la UE sea adoptada por completo. |
Para los ciudadanos, la conclusión clave del diseño actual del BCE es la promesa de una opción digital universalmente aceptada, gratuita y centrada en la privacidad que funcione incluso sin conectividad. Para los legisladores, el resultado de la votación de hoy, incluso si es simbólico, indicará el impulso detrás del proyecto, preparando el escenario para los debates legislativos cruciales a finales de este año que podrían consolidar el cronograma de emisión de 2029.



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